miércoles, 25 de junio de 2008

TACOTOUR... a seis manos y tres panzas

Hace un par de años comenzó a crecer en México la epidémica moda que vienen queriéndonos meter internacionalmente ¡por donde sea! Desde que se inventó la imprenta. La bíblica tendencia a tener fe ciega en lo que está escrito en los libros. En este momento cualquier pendejo podría publicar un libro diciendo que Andrés Manuel fue Minute-man y que Fecal salvó heroicamente la vida de veinte mexicanos en las torres gemelas el 11 de septiembre de 2001, y más de medio México se la creería porque “Está escrito en un libro ¡debe ser verdad!”. Es como en la edad de la inocencia de los 80 y 90 cuando todavía varios ingenuos decían: “Si lo dicen en la tele debe ser verdad, ¿por qué habrían de mentirnos?”…

Una versión más light, pero a la vez preocupante del asunto son las Revistas Especializadas. Sí, aquellas que anualmente hacen un especial de sexo con portadas y envolturas cada vez más oscuras y contenidos totalmente contrarios; las que deberían hablar de cine y hablan demasiado de cualquier frustración o complejo de quien escribe y muy poco de lo que se escribe; las de música que hablan de moda, las que traen a un pinche mamado en la portada de cada mes y cada mes te presentan una rutina completamente diferente diciéndote, cómo en los ejemplos anteriores, que lo que ahí se dice es “la verdad absoluta”. Una verdad absoluta que cambia mensualmente, o en el mejor de los escenarios, una vez al año. Que igual que gran parte de la nueva oleada de librillos son escritas por cualquier p’endehooo, e igual, son creídas y tomadas como verdad por la mitad de la población que lee y la otra mitad que no lee y no quiere quedar mal.

Chilango, una revista especializada en las tendencias y el esparcimiento en la ciudad de México, que entre otras gracias tiene en su haber una risible y cuadrada clasificación de “tribus urbanas”, publicó recientemente una Guía Anual con las 37 taquerías imprescindibles de la ciudad. Sin especificar criterios, nos muestran este año, por segunda vez, su verdad absoluta en lo que a taquerías se refiere…

Ahí es donde entro yo…, bueno, un poco más adelante…

Chipocludo McFly y Cool Acid poniendo en duda, lo que ya casi nadie hace, la veracidad o legitimidad de la guía, decidieron hacer lo que llamaron “Taco Tour” un estoico recorrido turístico por la ciudad con escala en cada una de las 37 taquerías señaladas por la revista ya mencionada. Ahora sí, aquí entro yo… como invitado a unirme a esta misión jalabolística en busca de los “mejores tacos de la ciudad” y por supuesto también a esta carrera de resistencia para estómagos y carteras…

RÍO DE LA PLATA a.k.a CANTINA DE PELÍCULA

Como en todo tour, antes de comenzar el recorrido hay que cargar el tanque y preparar motores. Así llegamos a la primera estación del recorrido, Río de la Plata, cantina donde conocí en persona a McFly y Cool, pero que por el ambiente futbolero, el extraño humo, el espacio cerrado y sin ventanas, se prestaba más a que de repente conociera en persona a Carmen Salinas y Rafael Inclán. Las bolas, las cervezas incluso cuasitibias resultaron disfrutables, la botana (palomitas), por la que esperamos casi un par de horas mmmmm, sin comentarios…

SALÓN CORONA a.k.a TODOS LOS DÍAS ES VIGILIA a.k.a. ¡PINCHE HUGO!

En la primer taquería del tour el asunto ya se puso más cabrón; salón a reventar, gente de todo tipo esperando mesa, convención de meseros en el baño de hombres, caras y gestos risibles que ya se quedaron ahí por generaciones (¿habrá todavía alguien de los de la foto que siga yendo al salón a degustar tacos de mariscos, y vea de reojo con cierta pena su enorme cara de añosatrás plasmada en la pared mientras agarra un queso extraño para aderezar su taco, o quien cínicamente regrese cada periodo de tiempo para presumir el gesto a los compadres?)…. ¡Otro pedo!

De la especialidad probé los tacos de pulpo, y una salsa que merece mención, y como dijo Homero Simpson cuando fue crítico gastronómico: aaaaggggg!!!!!

DE PASO a.k.a. ¡¿DÓNDE ESTÁ EL PASTORERO BIGOTÓN?!

Escondida, sin nombre visible hasta que recibes la carta del lugar y sin el “famoso” pastorero con mostachodesoycabrón que la revista había prometido, nos vio llegar la Taquería de Paso, como los hoteles (escondidos, sin nombre visible, con aguas caras y familiar). Titubeamos varios minutos acerca de la taquería ya que el asunto del pastorero aquél era casi un referente turístico, y si no estaba, la experiencia de comer en el lugar ya no sería igual! Jajajaja… El sabor del alambre Tlaquepaque compensa por mucho la aguades de la salsa que deja mucho que desear….

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5 morbosos dicen...:

Chipocludo McFly dijo...

jejeje pensé hablarías de todo menos de tacos...

Lorena Ceballos dijo...

hahaha.. paso a la siguiente casilla,, esto es como jugar el jeugo de la oca!! hahaha

Anónimo dijo...

jajaja oye no mames esa cantina es rebuena, pero no habia visto desde la perspectiva sociocultural toda la carga ancestral y artistica que conlleva, una vez mas luis tejeda nos lleva de la mano por los pasajes de la vida cuando menos uno se da cuenta, paa'', o te nalguea o te da un zape

Roberto dijo...

la rio de plata esta de huevos

Palbo dijo...

Torácica,
mi caja es tu caja.