jueves, 5 de junio de 2008

Siembra Rosales (III/III)

Solo cuatro días después de mi cumpleaños diecisiete, lo que meses atrás era para todos imposible, incluso de imaginar, se había convertido en más que una realidad, mucho más. Javo, quien desde tiempos tan remotos que ya ni siquiera son precisos fue mi peor enemigo, un rival con quien no aguantaba convivir nienpintura; ahora era la persona más cercana a mí, éramos demasiado unidos, cada vez más, éramos casiinseparables, y la familia y las innumerables premieres y fiestas a las que fuimos juntos fueron testigos atónitos de esta amistad.

Fue a finales de Febrero cuando nuestra relación llegó a una de sus temporadas más fructíferas; en una plática nocturna, al ritmo de la electrónica que pasaban en Radioactivo, habló de sus proyectos, de hasta dónde piensa extender sus ramas más altas, y finalmente pude ver debajo de todo ese lodo en que estaba sumergido, vi más allá y encontré la raíz, el agua turbia que regaba su pasado se aclaró por unos instantes y me dejó ver todo lo que me perdí, no sólo con él, también con los otros primos y amigos en los días de aislamiento. Supe varios porqués de su personalidad, conocí sus orígenes, sus culpas, sus conceptos, sus miedos, sus traumas, sus resentimientos, sus necedades, sus fantasías…, y todo ese jazz.


Jazz que se convirtió en Rock, Pop y Orquesta luego que Lesdy y sus chambelanes, o sea, Beto, Miguel, Sahid y yo evitamos que la mocha coreógrafa-amiga-demitía nos hiciera bailar un ridículo Merengue, con todo y la ropa de colores pastel…


Lesdy, que era la más unida a mí desde siempre, volvió a serlo y ahora con más fuerza, había tardes especiales que parecían hechas sólo para nosotros dos. Más de una persona se fue con la finta y se convenció de que era yo el verdadero novio, y no Sahid. La relación entre ellos dos era rara…, rara vez veíamos atenciones de pareja por parte de alguno de los dos, es más, incluso eran esporádicos un beso o un abrazo.


Cuando lo conocí, meses atrás, creí que Sahid era un mamón, pero durante los días de ensayos brotó una amistad demasiado fuerte, terminamos siendo muy buenos amigos. Es raro, pero puedo sentir como me estima, su cariño, le caigo muy, muy bien y él a mí, y es una sensación muy singular el percibir el cariño de un Amigo. …


El 26 de Abril, día de la fiesta, fue la última vez que me quedé a dormir allá; y para acabarla..., me quedé arrepentido de quedarme, a sólo unos minutos de tomar la decisión; decisión que me deprimió aun más al día siguiente, antes y después de dejar el lugar.


Cuatro días después lloré a solas y en silencio por rosales que creí marchitos, rosales que cuidé demasiado y de pronto, sólo así, llegaron al día en que los habían condenado a morir; y que finalmente no murieron, sólo renovaron unos cuantos pétalos…


Mayo, con su tinte existencial y Junio, con mi adicción Radioactiva pasaron pronto, hasta llevarme directo a la barranca del inevitable Final de los días, ese día de la última reunión que en adelante dejaba de comprometer a la familia a verse por lo menos una vez al mes, y que me hacía pensar en la terrible idea de volver a la rutina, a mi casa y a mi inminente soledad, gritando ¡Tenemos que hacer algo!; a pesar de no expresarlo del todo, me esforcé por no dejar que la sustancia de esos días se perdiera. Y nunca perdí contacto con mis primos y con mi amigo, eventualmente veía a uno que otro, un rato y por separado…


Y a final de cuentas resulta que todo lo que hice, a lo que me dediqué y lo que di en el año, de verdad fue sin esperar nada a cambio. Todo fue sin el afán de recibir algo por lo que di, porque realmente en aquellos días, esa era parió un corazón y por primera vez sentí el deseo de expresar algo de lo que siento sin esperar recibir algo a cambio.


Pero, a pesar de todo no pude evitar sentirme desconsolado en mi cumpleaños, como Carrie en su cumpleaños, porque mis amigos no estuvieron ahí, y en mi caso no fue a causa del tráfico, tal vez ni siquiera lo recordaron. Me entristeció…, y luego me encabronó el no encontrar nada de su parte a la hora de mi cosecha, no hay rosales, y tampoco hay mierda, no hay nada. Estoy convencido de que lo que di de mi no fue esperando retribución, pero creo merecerme, creo haberme esmerado y haber hecho méritos suficientes para recibir porlomenos una puta llamadita el día de mi cumpleaños, o es más, hasta uno o dos días después. Pero dirigí mi atención ahí y no había nadie, no llego nadie, nunca llamó nadie, ni por casualidad.


Ahí está mi recuento…, entre la cosecha inicial, sorpresivamente las primeras rosas venían de Erika, a quien dejé de poner atención hace ya un buen rato, Astrid Hadad estuvo espectacular. Un par de días después una rosa mía para autoconfortarme vino con mi primera entrevista profesional, con nadie más que la, de verdad sencillita y carismática, Patrona, Liliana Felipe. Y por último recogí las rosas de Luis, quien como regalo de cumpleaños retardado se discutió con la estancia y el consumo en El Hábito, donde además del deleite, el disfrute y Las Patronas, conocimos a Betsy Pecanins… Fue una buena cosecha después de todo, pero aun así me sigo preguntando ¿qué pasó con esos rosales? ¿De plano ya no se van a dar, o es acaso que esta no es aún su temporada?


Tal vez existe una posibilidad de que, sólo tal vez, para recoger algunas cosechas hay que esperar un poco más, hay que estar atentos de los cuidados, y pendientes de las temporadas de fertilidad en las diferentes tierras que ven crecer nuestras relaciones interpersonales. Es posible que para ver el día en que estén maduros los mejores frutos y las mejores rosas, debamos esperar un poco más.


Y mientras esperamos ese día, siempre es provechoso hacer un recuento de lo que hemos vivido, de la tierra que hemos recorrido, de la mierda y las semillas que hemos sembrado a nuestro paso, pero más de las semillas. En nuestros recuentos encontraremos piezas de pasado que creíamos perdidas, sombras que algún día dejaron de acompañarnos, soledad, locura y varios aspectos que por alguna razón creemos o deseamos que permanecerán ocultos; todo aunado a las inexorables muertes y decadencias, que no siempre resultaran penosas y catastróficas. Siempre habrá buenas oportunidades para hacer un recuento.


J. Luis Tejeda
Noviembre 2003

3 morbosos dicen...:

Delta Kaoz dijo...

que mal rollo, te comprendo, sentir que todo tu esfuerzo es vano... pues no se que decir ora si, como comentario optimista podria decir que si no te esmeras en cultivar algo, d eplano nunca cosecharas nada, aunque lo feo es cuando te esmeras y aun asi no cosechas... no pues muy optimista no estuvo... ya se, aniamte, pro que de entre todas las cosechas de la vida hay uan constante... la cosecha de muejres nunca se acaba XD XD

Chipocludo McFly dijo...

es refeo, se siente uno tan mal, tan perdedor, estupido, y sí te preguntas dónde está todo lo que cosechaste, dónde quedó´, porque si lo mantuviste en buen estado no se ve nada bien...

es frustrante

me gustó por el rollo de lo sexual y citadino (xD) pero más porque me sentí identificado en muchos puntos, pero pues el tiempo pasa y creo que es después de mucho cuando ves resultados, no todo se da en efecto dominó, instantáneo

y sí, es chido cuando percibes el cariño de un amigo.

pero tmb por eso me he hecho desconfiado, no quiero confiar luego luego ya cuando me doy cuenta se trata de una vdd amistad, pero luego ando débil y me pasa lo contrario, sintiéndome traicionado *_* por estar sintiendo que le haces de buen jardinero, cuando aún ni hay rosales.

saludos leves!!

jocho dijo...

uhhhhhh esas son cosas que me han acomplejado mucho cuando tenía la misma edad a la que publicaste el post (todo el 2007), y también mi cumpleaños 17 fue una mierda

afortunadamente los 18 me demostraron que algunas rosas tenía que recoger, y eso lo hizo el mejor cumpleaños de mi vida hasta ahora

saludos y un abrazo