miércoles, 18 de junio de 2008

Pero el dueño de la Tabaquería

Pero el Dueño de la Tabaquería se asoma a la puerta, permanece en la puerta.
Lo miro con la incomodidad de quien tiene mal orientada la cabeza
Y con la incomodidad del alma cuando está malentendiendo.

Él morirá y yo moriré.
Él dejará el letrero, yo mis versos dejaré.

Un día morirá el letrero y los versos morirán también.
Tras ese día morirá la calle donde estuvo el letrero,
Y la lengua en que fueron escritos los versos.

Morirá después el planeta donde había sucedido todo esto.
En otros satélites de otros sistemas algo así como gente
Seguirá haciendo cosas como versos y viviendo bajo cosas como letreros

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