jueves, 24 de mayo de 2007

Skimo & Cocktail!

Hace algunas semanas comencé a escuchar acerca de una serie de televisión mexicana que lleva ya dos temporadas (ahora tres) transmitiendose por Nickelodeon y que además se jacta de ser el primer sitcom hecho en México producido por dicho canal infantil. Cuando supe que la empresa responsable de notables series para niños y adolescentes como Sabrina, the Teenage Witch, Are you Afraid of the Dark? o las recientes, Drake & Josh y The Naked Brother's Band, entre otras, se había aventado a producir una serie mexicana, ¡que además iba por su tercer temporada! me hizo buscar ansioso la hora de poder verla, con grandes esperanzas de encontrar calidad similar a la de sus otras producciones.
Skimo, así se llama la serie, que cuenta la historia de dos adolescentes que vuelven sus sueños realidad y "la arman en grande" cuando abren su propio comedor (al que llaman Skimo) y este se vuelve el negocio más cool del barrio.
Las semanas avanzaron y mientras más capítulos veía, más se vaciaban mis expectativas. Skimo carece de gracia y agilidad en su línea argumental. Los diálogos casi siempre suenan muy forzados y varias actuaciones dejan mucho que desear. En resumen, es como cualquier otro intento de serie mexicana. Y sus defectos, por supuesto, no radican en que sean producciones mexicanas; el problema es que sus creadores invariablemente terminan hundiendose en pretensiones, poses, e incluso "homenajes" superfluos.
Skimo es un progama sobre dos adolescentes mexicanos que manejan una pequeña empresa; que son constantemente asediados por unas gemelas muy parecidas a Ivonne e Ivette, pero que actúan más como Pituka y Petaka. Tienen una empleada obesa que oye radionovelas en un receptor de los años 50, y que además es luchadora. Maneja clichés muy al gastado estilo de Chespirito y Eugenio Derbéz. Y para rematar, el tema del programa es cantado por el hijo de Paty Chapoy. Sus tres temporadas al aire puede deberselas a las celebridades invitadas, a u publicidad, a lo que sea, pero no al talento.
Por otra parte, la semana pasada Televisa estrenó a nivel mundial, con bombo y platillo sus series "Hechas en casa", y de nuevo comprobamos que ser optimistas es ser ingenuos.
El Pantera, producido, entre otros, por Alexis Ayala, no tiene un buen manejo del guión, además de que las actuaciones son pésimas, salvo la honrosas excepciones de Ignacio López Tarso y aunque lo suyo es la comedia, pues también el Chóforo. Además ofrece un estilo visual que jamás justifica y parece hijo bastardo producto de una orgía loca después de una salvaje ingesta de alcohol y drogas entre Prision Break, Sin City y Amores Perros (donde por cierto, González Iñárritu le robó mucho de su estilo al gran Tarantino).
Sexo y Otros Secretos, SOS, que tiene como guionista a la escritora de telenovelas Martha Carrillo, es un híbrido a la Mexican Curious que bién pudo llamarse "When Sex & the City met Desperate Housewives", y como es de esperarse, el resultado es una mezcla entre serie y telenovela que tiene como único atractivo a Susana Zabaleta.
Adal Ramones, quien se niega a dejar la pantalla chica, produce, dirige y actúa en "Y ahora que hago" una representación actuada de varios de "sus" monólogos, ó un sketch de larga duración.
La única producción que promete, es 13 Miedos, a cargo de una división de Lemon Films, los que hicieron posible Km 31. Se trata de una apuesta donde 13 directores llevarán a la pantalla una historia de terror a la semana, como en su tiempo hiciera la hora marcada, o como el año pasado hicieron en España las "Películas para no Dormir".
Parece que los productores hicieron un recuento de las series que les gustan más y decidieron hacer una desquiciada mezcla de pequeños plagios para crear sus propias frankenseries a la mexicana.
Producciones así hacen pensar que en México no hay talento o que no se sabe hacer televisión; y no es así, lo que pasa es que la gente con verdadero talento pocas veces tiene, primero acceso, y luego, libertad creativa. De tal suerte que quienes están a cargo de producir nuevas propuestas no saben manejar el humor más allá de un sketch, ni el drama más allá de una telenovela Cenicientesca. Por eso, últimamente se pusieron de moda los refritos, homenajes y plagios disfrazados.
Por último, dentro del infame duopolio no existe un verdadero interés por consolidar a la tele como industria, y ya ni hablar del cine. El Estado, neoliberal ante todo, menos tiene la intención. Y gran parte de quienes se dedican a trabajar en televisión tienen el interés por hacerlo, pero no la pasión.
Si existiera el verdadero interés y pasión por la tele, se le tomara en serio y se le empezara a ver como una industria productiva para la economía nacional, se resolverían serios problemas como la teledictadura,la carencia de empleos, la fuga de talentos y hasta la sobrepoblación en la ciudad de México; ya que incluso tomando en serio las producciones televisivas, las empresas necesitarían expandirse y crear verdaderos estudios de grabación, más allá de los viejos estudios Churubusco. Para eso habría que moverse juntos a un sitio donde haya espacio y las condiciones idóneas para casi cualquier tipo de grabación. Descentralizando así la industria y de paso urbanizando zonas olvidadas del país...
...No olviden comentar...

1 morbosos dicen...:

Eriol dijo...

Mi estimado:

Por el contrario, me gustó Eskimo. Sé que cae en tantos clichés como puede, pero me parece que aún ese tipo de humor es mucho más sano que el de otras propuestas. No perdamos de vista que es una serie dedicada a un público infantil y que vende lo que vende: sueños, plasticos quizás, pero blancos también, en un público conquistado por la violencia Dragon Ball Zetiana. Al final, me parece que este tipo de teleseries NO necesita de contenidos realmente profundos, basta con la moralina que de repente ofrece: no mentir, no fingir que eres otra persona con tal de agradar a otros, el compañerismo, la búsqueda de un sueño (elemento omnipresente en las buenas series, inspirador de maravillas) y el sentido de reciclaje (presente en el opening theme). Saludos,